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Libros
imprescindibles del siglo XX:
de Otto Wagner a Rafael Moneo
Exposición Biblioteca E.T.S. Arquitectura.
31 enero - 15 abril 2024
La arquitectura del siglo
xx también se construyó en
los libros. Aquí se muestra una breve selección de algunas de las
publicaciones que contribuyeron a transformar no sólo las ideas y los
conceptos, sino también los edificios y las ciudades de un periodo marcado
por dos guerras mundiales.
La historia comienza cuatro años antes de 1900, con el primer libro que se titula Arquitectura moderna.
Otto Wagner tuvo tanto éxito que esta ‘guía para sus alumnos’ se estuvo reeditando hasta su muerte, aunque en 1914 el
título pasó a ser La arquitectura de nuestro tiempo.
El siglo se ha dividido en tres tercios. El primero, 1900-1933, arranca con las obras expresionistas de
Paul Scheerbart y Bruno Taut, para pasar enseguida a las grandes obras fundacionales del Movimiento
Moderno, en especial Hacia una arquitectura, de Le Corbusier, pero también las ideas de Adolf Loos,
Moiséi Guínzburg y Walter Gropius. El periodo se cierra con el desembarco moderno en los Estados Unidos de la mano de
Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson, con su exposición en el Museo de Arte Moderno de
Nueva York (MoMA) y, sobre todo, con su libro El estilo internacional.
El segundo tercio, 1933-1966, está partido por la II Guerra Mundial. Antes de ella, la arquitectura moderna
se difunde por todo el mundo y empieza a tener ‘historia’ gracias a
Pioneros del Movimiento Moderno, de Nikolaus Pevsner, y Espacio, tiempo y arquitectura, de Sigfried
Giedion. Estas historias se expanden y se matizan en la posguerra
por obra de Leonardo Benevolo (Historia de la
arquitectura moderna) y Reyner Banham (Teoría
y diseño en la primera era de la máquina). Pero enseguida empezarían
las críticas a los fundamentos del Movimiento Moderno, que se plasmarían
finalmente en dos libros decisivos con los que se cierra este periodo:
Complejidad y contradicción en la arquitectura, de Robert Venturi, y
La arquitectura de la ciudad, de Aldo Rossi.
El tercer tercio del siglo,
1966-2000, está marcado por la consolidación de las ideas ‘posmodernas’,
con Aprendiendo de Las Vegas, de Venturi, Scott
Brown e Izenour, pero sobre todo gracias
a Charles Jencks y El lenguaje de la
arquitectura posmoderna. Las otras dos corrientes significativas del
periodo son: la ‘alta tecnología’, explicada por Colin
Davies en High tech architecture;
y la ‘deconstrucción’, promocionada de nuevo desde el MoMA y de nuevo por
Philip Johnson (ahora con
Mark Wigley) en Arquitectura deconstructivista. Uno de los
siete ‘deconstructivistas’, Rem Koolhaas, deja en
este periodo dos obras decisivas: Delirio de Nueva York y
S,M,L,XL. Pero el relato del Movimiento Moderno se consolida con los
trabajos de Kenneth Frampton (Historia
crítica de la arquitectura moderna), William Curtis
(La arquitectura moderna desde 1900) y Panayotis Tournikiotis (La
historiografía de la arquitectura moderna). Y el siglo se cierra con
algunas preocupaciones menos disciplinares, como la intimidad, estudiada
por Beatriz Colomina en Privacidad y publicidad, o la experiencia
háptica, analizada por Juhani Pallasmaa en Los ojos de la piel.
La historia termina cuatro años
después de 2000, con el libro en el que Rafael Moneo analiza
detalladamente las ideas y las obras (Inquietud teórica y estrategia
proyectual) de ocho creadores que pueden considerarse los más
influyentes del último tercio del siglo
xx.
Por supuesto, ésta es una
posible historia, pero hay otras muchas. Porque, como decía E.H.
Carr, la historia es «un diálogo interminable
entre el presente y el pasado».
Jorge Sainz
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